10.10.11

tears

Es peligroso pensar en el futuro. En cómo te vas a levantar por la mañana cuando pasen veinte años más, en cómo vas a reaccionar ante las actitudes de la gente en el trabajo o en la misma calle, en dónde vas a vivir, en qué momento te replantearás volver, o por el contrario en qué instante decidirás quedarte allí para siempre.
Por eso pienso tanto en el presente. Uno de mis defectos (y es bueno admitirlo) es que me esfuerzo tanto en el intento porque salga bien el presente que me acabo equivocando cuando creo que todo va bien; entonces, suelto la primera lágrima. Así, hasta cientos de ellas caen por mis mejillas. No he buscado esto, yo era la chica que buscaba la felicidad por encima de todo pero aunque haya creído que no iba a ocurrir nada por lo que llorar, sí, ha pasado.
¿Es destino, coincidencia?


Te recuerdo a ti, mirándome con la mejor sonrisa que me pudieses haber dedicado, dándome ese gran abrazo en el que cerraba los ojos y me imaginaba todos mis grandes sueños juntos sin desbordarse ni acabarse nunca.
Te recuerdo y me recuerdo diciéndote un te quiero
¿Es eso coincidencia?

No hay comentarios:

Publicar un comentario