11.8.12

La vida es el arma más peligrosa que puede haber. Te desafía, te derrota, te gana en muchas ocasiones, te prepara para la verdad, pero también para la sorpresa. Tenemos muchas expectativas sobre la vida: nos marcamos muchos ideales, somos seres ingenuos e inocentes, buscamos lo imposible y nos conformamos con aquello que no está destinado para nosotros. Quizá tengamos razón y sea ese nuestro destino, algo que ni está delimitado ni algo preciso, sino sueños apilados en cajas de cartón como discos de vinilo viejos y amontonados. Pero me niego a simplemente creerlo: ¿cómo unos seres creados que pueden llegar a ser tan inteligentes y desarrollados se estropean con el tiempo? ¿Cuál es la tristeza que les lleva a permanecer en ese estado de soledad, ansiedad e incluso desfachatez ante la vida? Es algo que obviamente está en la mente de cada uno. Mi filosofía de vida me lleva a pensar que en algunas ocasiones el estrés, ese estado de tristeza o incluso pérdida de ganas de vivir te llega solo, con el tiempo, ni tan siquiera te avisa, viene como el viento, con rachas fuertes y sorprendiéndote de lo "trabada" o "triste" que puedes llegar a ser. Pero yo sigo teniendo esperanza, esperanza en la vida misma, por muy mala que pueda llegar a ser. Si no piensa por un segundo en sonreír, en las pequeñas cosas o momentos que te hacen reír, que te hacen feliz. Probablemente pensarás que estoy loca por decirte que soy feliz al escuchar mi canción favorita, o la canción que más provoca ganas de bailar y de pasarlo bien, pero es así. Sigo siendo feliz por los pequeños regalos que me ha ofrecido la vida, le sigo dando las gracias tanto por los buenos como por los malos momentos que me ha brindado, por las ganas de aprender que tengo día tras día, por ese sentimiento de crecer, de poder hacer lo que más me gusta en el mundo (bailar), por tener a las maravillosas personas que por fortuna están a mi lado, por tener ganas de pasarlo bien, por sentirme en paz conmigo misma, por ser la tonta que se preocupa por todos a todas horas, por equivocarme y rectificar, por aprender a no equivocarme, a seguir mi camino... tengo claro que lleve a donde me lleve, intentaré cumplir mis sueños apilados y ser feliz con los pequeños recuerdos y momentos que llenen mi memoria.